Cociendo el pulpo
Si es fresco, lo congelamos una noche para romperle todos los nervios y ahorrarnos darle la tipica paliza.
Pondremos una olla con agua al fuego y cuando rompa a hervir, cogeremos al pulpo por la cabeza y lo meteremos en ella junto a unas patatas de las apropiadas para cocer, no para freir. Cuando esten las patatas estara el pulpo y si dudamos, le pincharemos con un tenedor en uno de sus tentaculos, si entra y sale con facilidad sabremos con seguridad absoluta que esta en su punto.